viernes, 12 de febrero de 2010

ZPM, un libro balsámico



Zen en la plaza del mercado’. Dokusho Villalba. Aguilar (18 euros).
Crítica publicada en EL FARO DE LAS LETRAS (El Faro de Murcia) el 22 de Febrero del 2008.
Por Antonio J. Ubero

No crean que este libro es uno más de esos que hoy contienen fórmulas mágicas para vivir mejor. Lo que Villalba propone para un mundo frenético como el que nos alberga lleva siglos practicándose en medio mundo. El zen es una forma de existencia que nació en Oriente y, con el tiempo, adquirió una gran notoriedad en Occidente con la misma rapidez que la despojaban de sentido y la convertían en una especie de etiqueta de estilo para consumo de progres pretenciosos.

Pero el zen ha superado todo tipo de obstáculos y, en esencia, sigue a disposición de quien desée experimentar una forma distinta de afrontar los vaivenes de lo cotidiano. Quizás era necesario acercarlo al ciudadano de hoy en día, mostrándole su utilidad; y nada mejor que hacerlo presentándolo como ese bálsamo para curar las heridas de un mundo deshumanizado y cautivo del mercado.

Ese es el empeño del maestro Dokusho Villalba, una de las primeras autoridades del budismo en España, en este sorprendente libro que, además de mostrar el significado y el origen del budismo y del zen, explicar cómo se practica y algunos de sus secretos, demuestra que es una vía apropiada para combatir el virus de la globalización salvaje. Y para ello, nada mejor que realizar un recorrido por ese mundo a punto de estallar con la sana intención de informar al lector de la realidad que le rodea, además de realizar una lúcida reflexión sobre las amenazas que se ciernen sobre la Humanidad.

Resulta especialmente apasionante conocer la concepción budista de la existencia y comprobar la libertad con que aborda las cuestiones básicas del comportamiento humano. No trata de convencer a nadie, pero Villalba muestra sus propuestas con unas brillantez y claridad tan didácticas que es díficil abstraerse de los beneficios que el zen puede aportar a los espíritus afectados por ese virus, antes de que sean engullidos por la resignación y caigan en el temible darwinismo mercantil.

Preguntas a un maestro Zen













¿Qué argumento utilizarías para convencer a un periodista estresado y vicioso (internet y TV cada día!) como yo para que me acercara al Zen?

Yo no trato de convencer a nadie para que practique el Zen. Y el Zen no necesita que ningún periodista vicioso se acerque a él. Es el periodista vicioso quien debe preguntarse qué es lo que está haciendo con su vida, si es feliz con lo que hace, si es real y auténtico. El Zen no está en venta y yo no soy un relaciones públicas tratando de vender un producto. Así que no necesito convencer a nadie de nada.

¿Cuándo y cómo se hizo usted un adepto de la doctrina Zen?
El Zen no es una doctrina sino un camino de liberación existencial. Esta diferencia es importante. Al Zen sólo se puede llegar mediante la experiencia personal e intransferible, no mediante la lectura, la teoría o el pensamiento especulativo. Por lo tanto, el Zen no tiene adeptos sino personas que se inspiran en la enseñanza de los maestros zen para conducir sus vidas de una buena forma.
Comencé a practicar el Zen cuando tenía veinte años, en Sevilla, en el año 1977. Yo era estudiante universitario y acudí a una conferencia que impartió un monje zen. A partir de entonces comencé a practicar la meditación zen. Un año después viajé a Paris, donde recibí la ordenación de sacerdote budista zen del maestro Taisen Deshimaru, mi primer maestro. Tras su muerte, ocurrida en el 1982, viajé a Japón donde estudié con mi segundo maestro Shuyu Narita. Me inicié en la práctica monástica en los principales templos zen de Japón. En 1989 fundé la Comunidad Budista Soto Zen española y el templo zen Luz Serena, situado en las montañas de la provincia de Valencia. Desde entonces resido allí con una comunidad de practicantes y viajo por España y otros países como Rumanía cuando me invitan a enseñar la Vía del Zen.

¿Qué es zazen? ¿Cualquier persona puede ser iniciada en esta prçactica?
Zazen es la meditación sedente del zen. Es la base de la práctica. Sin zazen no hay Zen. Sin zazen, el Zen se reduce a una ideología o a una moda estética. La meditación zen consiste básicamente en sentarse y sentirse. Sentarse con la espalda bien derecha, las rodillas apoyadas en el suelo. Sentarse y permenecer inmóvil sintiéndose, sintiendo la propia respiración, el latido del corazón y la fluidez de los pensamientos y emociones, sin hacer absolutamente nada. Es una práctica muy simple, pero muy poderosa. La simple práctica de sentarse y sentirse puede transformar completamente nuestro ser y estar en el mundo.
Y sí, todo el mundo puede hacerlo. No se requieren cualidades especiales, salvo la determinación de hacerlo.

Según lo que usted viene viendo en sus conferencias y seminarios, ¿qué tipo de persona es la que se siente interesada por el Zen?
Tenemos desde jóvenes de veinte años a personas de 75 años, pero el mayor número de practicantes se encuentra entre los 35 y los 55 años. Especialmente, a partir de la crisis de los cuarenta o de los cincuenta años, mucha gente siente la necesidad de cambiar su forma de vida y de encontrar un sentido profundo. Hasta los cuarenta y cinco o cincuenta años, la vida es como la ascensión a una montaña: tenemos ilusiones, metas, objetivos, ambiciones, etc. Tenemos curiosidad por contemplar el paisaje desde la cima de la riqueza, del éxito, del prestigio, del amor... Alrededor de los cincuenta comenzamos a darnos cuenta de que ya nos encontramos de hecho iniciando la cuesta abajo. Y que al final de la cuesta abajo vamos a encontrarnos con el abismo de la muerte. La conciencia de esta situación impulsa a mucha gente a vivir el tiempo que les queda de vida de una forma más real y despierta.

¿Hay que practicar mucha meditación para llegar a la iluminación?
La iluminación interior no es el resultado de la práctica de la meditación. En el Zen se dice que todos los seres están esencialmente iluminados. La práctica de la meditación hace evidente la iluminación innata, la manifiesta. No practicamos meditación para alcanzar la iluminación. La meditación no es un medio y la iluminación no es un fin. Sentarse en meditación es ya la manifestación de nuestra iluminación original.

Una vez que han recibido la iniciación ¿pueden las personas practicar zazen solas en su casa? ¿Con qué periodicidad debe ser practicada la meditación a fin de que sea eficaz? ¿Se puede meditar en la propia casa o se necesita un marco especial?
Cuando se han recibido las instrucciones adecuadas, cada unopuede practicarla meditación en su casa. Es conveniente, no obstante, la supervisión de un maestro o de un instructor zen durante los primeros años. Por eso la mayor parte de los practicantes zen participan dos o tres veces por año en los retiros intensivos de meditación.
Cuanto más se practica, más eficaz es la meditación. Meditar una vez al día es un ejercicio excelente.
El mejor lugar es una habitación casi vacía y silenciosa. Que no haga mucho calor ni mucho frío. Que no esté demasiado iluminada ni demasiado oscura. El Zen es siempre el punto medio.

¿Los practicantes zen deben seguir un regimen alimenticio especial? He visto en internet todo tipo de dietas zen, régimenes zen antiestré”...
Para practicar el Zen no hace falta seguir ninguna dieta alimenticia especial, pero sí es necesario una alimentación sana y equilibrada. Lo mismo sucede con el estilo de vida. La práctica del Budismo Zen está basada en tres principios: en primer lugar un estilo de vida ético y sencillo; en segundo lugar, la práctica de la meditación diaria; en tercer lugar, el discernimiento necesario para distinguir lo bueno de lo malo.

En febrero de este año, la BBC ha difundido las investigaciones de unos científicos canadienses que afirman que loso practicantes zen son más resistentes al dolor físico. ¿Qué hay de verdad en esto?
Sí, esa información está circulando por todos los medios. Lo cierto es que gracias a la meditación zen el umbral de resistencia al dolor físico y emocional aumenta. La meditación zen nos enseña otra forma de relacionarnos con el dolor. ¡Lo cual no quiere decir que nos convirtamos en masoquistas! La capacidad de abrirse al dolor es inseparable de la capacidad de abrirse al placer.
¿Podemos decir parafraseando a Malraux, que el siglo XXI será Zen o no será?
No sé si el siglo XXI será Zen o no. El hecho es que en las ciudades europeas cada vez son más las personas que practican meditación Zen. Nuestra civilización necesita dar un giro copernicano y la práctica del budismo Zen es una fuente de inspiración que puede ayudarnos a crear un modo de vida más armonioso, más justo, más pacífico y más adecuado para el medio ambiente.

Entrevista de Liliana Urian
Para Playboy Rumanía

El deseo es aliento de vida pero también causa de nuestro sufrimiento



Artículo de Fernando Franco publicado en El Faro de Vigo, el jueves 13 de marzo.

Nuestro anhelo de felicidad se manifiesta en forma de deseo. Somos seres anhelantes y el deseo es la energía de la vida, la fuerza, el aliento manifestándose en nosotros. Ahora bien, cuando no sabemos qué función cumple y nos dejamos arrastrar por su fuerza, éste se convierte en nuestra principal causa de dolor y sufrimiento".

Estas fueron algunas de las ideas expuestas ayer por el maestro zen Dokushô Villalba en el Club FARO. Ante un público que llenaba la sala y siguió su charla expectante hasta su último momento, habló este español educado en monasterios orientales y europeos sobre las "Claves zen para comprender y sanar el malestar existencial". Presentado por Saúl Estévez, responsable del Centro Zen de Vigo, el anhelo de felicidad fue el punto de partida de una charla centrada en el aquí y ahora en la que no omitió críticas de raíz al actual sistema económico neoliberal.
"Vivimos -dijo- con un malestar existencial definido por una sensación de carencia en medio de la opulencia. Queremos llenar un vacío y lo hacemos invirtiendo ese deseo sobre personas, objetos... y acabamos convirtiéndonos en zombis que van tras la satisfacción de deseos sucesivos, hasta el punto de que se convierten en fuego destructor que acaba con nosotros. Un deseo incontrolado, caótico, no domado que da lugar a un modo de vivir, a una ética, a una moral generada por unas políticas económicas y sociales que van contra el ser humano".

Para este monje zen se está reforzando el neoliberalismo, el materialismo, una nueva religión universal que tiene como dios al dinero y como principales ritos de salvación la producción y el consumo. "¿Qué es lo que mueve a nuestra sociedad actual? -se preguntó-. Podrían decirme ustedes, por ejemplo, que el petróleo pero, si vamos a la raíz de las cosas, podemos decir que el deseo es la energía de que se alimenta el actual sistema de vida. La producción y el consumo exagerado, desorbitado, brutal e inútil sólo puede existir si hay muchos humanos que desean los objetos que genera. Y, en cualquier caso, si no lo desea para eso está la publicidad".

Para el maestro zen Dokushô, fundador de la Comunidad Budista Soto Zen española y del templo Zen Luz Serena, la publicidad es una adicción sin salida, una trampa que produce frustración colectiva. "Aunque compráramos todo lo que sugiere -explicó- no hallaríamos felicidad, porque ésta depende de nuestro propio estado emocional interno. Sin darnos cuenta nos hemos hecho miembros de una nueva religión según la cual para ser feliz hay que producir y consumir, como si fuéramos expulsados de un nuevo paraíso si no lo hiciéramos. ¿Para qué ese mito de crear más riqueza si, a la postre, sabemos que se concentra en una parte de la sociedad condenando a la otra al hambre o a la muerte en una relación de directa dependencia y poniendo las bases para lo que llaman la sexta extinción de especies a causa de la degradación ecológica que produce?".
El autor explicó que el malestar que el ser humano experimenta en nuestros días procede de "diferentes niveles existenciales", pero en el nivel "más común" proviene de que el individuo "se ha separado de la naturaleza como organismo biológico y espiritual". "Las relaciones vitales que nos unen con otros seres vivos son fundamentales, una cultura separada de la naturaleza es imposible", aseveró.

Dokushô recurrió a un proverbio español con el que dijo que se identificaba el zen: "No es más feliz quien más tiene sino quien menos desea". Y recomendó la meditación como una técnica clave "porque consiste en sentarse y sentirse, pararse y entrar en contacto con el ser real que somos dejando de correr tras una zanahoria que nos mantiene esclavizados. Nos pasamos el 50 por ciento de nuestro tiempo detrás de lo que deseamos y el otro 50 corriendo delante de aquello que tememos, como la muerte".

Hay un dolor existencial que es evitable.

Hablando del zen y respondiendo a si era una religión, comentó Dokushô que "depende de lo que se entienda por religión. Cuando se habla de religión en España se entiende religión católica, un cuerpo dogmático, una jerarquía eclesiástica en que se tiene fe. Pero el término religión es mucho más amplio, la palabra proviene del término latino religare, que significa religar, volver a unir, entendiendo el zen así la experiencia de la unidad, la esencia de toda espiritualidad, el individuo unido a la totalidad".

El maestro zen empezaría su charla hablando de la felicidad como anhelo común pero también del dolor como compañero del ser humano desde que nace, aunque él se refería al mismo en el sentido de malestar, inquietud, insatisfacción... "Aunque tuviéramos una vida fácil y transcurriera sin grandes problemas -dijo- tarde o temprano aparece la vejez, la pérdida de facultades y la muerte, que es lo único seguro que tenemos. Que se nos escape la vida, la lozanía de la juventud, y la consciencia de nuetra propia muerte causa un dolor existencial. Esto debemos aceptarlo y reconocerlo pero hay una gran parte de este malestar que es innecesario y evitable. Buda enseñó que tiene raíz en la ignorancia, que en el budismo se refiere a un estado mental empañado, turbio, opaco".

Según Dokushô esta ignorancia se manfiesta en nuestra vida como un fallo en el proceso cognitivo, un modo erróneo de percibir la naturaleza de la realidad. Y cuando esto pasa desarrollamos comportamientos inadecuados.

Y habló también de la ignorancia respecto a la imagen que uno tiene de sí mismo: "Cuando decimos `yo´ ¿a qué nos estamos refiriendo? El yo que nos separa de los demás es una alienación, una percepción errónea que acaba produciéndonos dolor porque rompe nuestra unidad con el todo".

Fuente: http://www.farodevigo.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008031300_8_207692__SociedadyCultura-Dokush-deseo-aliento-vida-pero-tambien-causa-nuestro-sufrimiento

Ecología y Religiones


Conferencia de Dokushô Villalba en la Universidad de Granada, España, en el marco del I Encuentro Internacional sobre Ecología y Religiones, organizado por la UNESCO_Andalucía, en marzo del 2008.

Las puertas del trance


El maestro zen Dokusho Villalba describe algunas ténicnas chamánicas para alcanzar el éxtasis durante la charla "Técnicas de meditación arcaica" de el 11 de marzo de 2009 en Offlimits de Lavapiés.


Entrevista al maestro Dokushô Villalba


Técnicas arcaicas del trance y meditación zen

Conferencia impartida por Dokushô Villalba en el Centro Off Limits. C/Escuadra, 11 (Madrid), el Miercoles, 11 de Marzo de 2009 a las 20:30 horas.

Organizada por la Asociación Eleusis.

La práctica de la meditación zen en la postura corporal del loto es anterior al Buda histórico, Sakiamuni Buda, que vivió en el norte de India en el siglo V antes de la era común. Sakiamuni aprendió esta práctica de los ascetas o sramanas. Los sramanas eran buscadores de la verdad que habían renunciado a la vida social y a la religión establecida para entregarse a distintas formas de introspecciones favorecidas por técnicas arcaicas del rapto o del éxtasis místico.
Los especialistas acuerdan que el sánscrito sramana dio lugar al vocablo chino scha-men (que contiene el verbo scha: saber). Schamen sería el sabio, el que sabe. El vocablo chino dio lugar al término tungu saman, y éste al término manchú-tungu xaman, que los rusos convirtieron en chamán.





Dokusho Villaba (Utrera,1956) es el primer maestro Soto Zen español de la historia. Discípulo del Muy Venerable Taisen Deshimaru Roshi, de quien recibió la ordenación de monje soto zen en 1978 en París y bajo cuya dirección estudió el Zen hasta su fallecimiento, y del Muy Venerable Shuyu Narita Roshi, abad del Templo Todenji, en la norteña provincia de Akita, Japón, de quien en 1987 recibió la Transmisión del Dharma. Después de varios años de práctica-estudio en los principales monasterios japoneses, las autoridades del Soto Zen japonés lo reconocen como kaigaikyoshi, o maestro de Dharma. Habitualmente reside en el templo zen Luz Serena con una pequeña comunidad de practicantes zen, y viaja regularmente impartiendo conferencias, retiros de meditación y seminarios de estudio.